Argumentos más vistos
El miedo de las cajeras
Página 1 de 1. • Compartir •
El miedo de las cajeras
El miedo de las cajeras
Empleadas y encargados de supermercados y comercios de la capital
cántabra cuestionan que los robos y atracos se produzcan por necesidad
económica
DONATA BUSTAMANTE | SANTANDER eldiariomontanes.es
A Tania le pusieron un cuchillo en el cuello y le pidieron todo el
dinero en billetes
Una empleada del Lupa de Cisneros, lesionada al tratar de evitar un
robo
Hay miedo. Mucho miedo entre las cajeras y empleadas de varios
supermercados del centro de Santander que esperan, con el alma en vilo,
la que parece casi habitual visita de los 'cacos'. Pero no sólo en esos
escenarios hay temor. Los atracos se producen también en pequeños
negocios familiares de todo tipo.
El último asalto se produjo el sábado a primera hora de la tarde en
Schlecker, un comercio dedicado a la venta de productos de droguería
ubicado en la calle Menéndez Pelayo número 10. «Entró un individuo.
Dijo que iba a comprar un gel. Luego se dirigió a la caja y le puso a
Tania, una de las dependientas, un cuchillo en el cuello y gritó: ¡Dame
todo el dinero en billetes que haya en la caja. Dámelo que no es
tuyo!», explica Ivonne Rojas Cedeño, una cubana que lleva dos años de
responsable de ese establecimiento. Tania, temblando como una hoja,
atinó a llamar a la Policía tras desaparecer el tipo como por ensalmo.
Ahora, ella tiene unos días de vacaciones. «No por el atraco», dice
Ivonne, «sino porque le correponde».
Hace sólo tres meses que Tania fue víctima de otro atraco. En este
caso, asegura Ivonne, fue peor. «La dejaron trancada dentro del
establecimiento y se llevaron las llaves. Eran dos chicos y se llevaron
más dinero de la caja que ahora». El atraco del sábado quedó resuelto
en la madrugada misma de ese día, según informaron ayer fuentes
policiales. El ladrón era un conocido delincuente de 34 años. Este se
entregó en la Jefatura Superior de la Policía confesándose autor del
atraco cometido en la calle Menéndez y Pelayo. «Mucho nos tememos
-dicen- que cualquier día vuelvan otros». Una frase repetida en cada
uno de los establecimientos visitados ayer.
Quince días de baja
Otra de las víctimas es una empleada del supermercado que Lupa tiene en
un local que da a dos calles, la de Cisneros y la de Los Acebedos. El
21 de febrero, sábado, se encontraba en la frutería partiendo piña
cuando una cajera le advirtió que no perdiera de vista a «uno de los
habituales». Ella encaminó sus pasos hacia él. «Estaba robando unas
botellas y al verme intentó salir corriendo por la puerta de Los
Acebedos. Pero esta no se abre de dentro hacia afuera, así que me dio
tiempo a decirle: ¡Deja lo que has cogido! Él se revolvió furioso
porque lo que quería era huir rápido y para abrirse paso me pegó un
codazo. Yo puse las manos para protegerme la cara y el golpe me produjo
un esguince en el dedo pulgar. He estado 15 días de baja. El médico me
animó a presentar denuncia, cosa que así hice». La joven, que pide que
no se dé su identidad, acudió al juicio de faltas, parapetada tras unas
gafas oscuras y un gorro «para que el individuo no me identificara». De
momento consiguió una orden de alejamiento pero otra vez tendrá que ver
a su agresor la cara, porque el juicio se aplazó por una prueba
solicitada por el abogado y se ha retrasado hasta el próximo día 16 de
este mes.
La joven dependienta tiene miedo a las represalias. Resulta que «los
amigos de ese sujeto han pasado ya por el súper con amenazas». Es por
ello que ruega encarecidamente que no se la identifique ni se publique
su fotografía.
Vigilante de seguridad
«Esta es una zona conflictiva porque hay mucho drogodependiente. En el
establecimiento tenemos instaladas todas las medidas de seguridad y los
fines de semana hay un vigilante de seguridad. Además, la Policía pasa
en moto con frecuencia. No tenemos queja de ella. Pero las cosas son
como son. También roban en la Plaza de la Esperanza, a nada que se
descuiden», señala.
Ana, otra dependienta de ese mismo establecimiento de la firma Lupa,
exclama con rotundidad «pues claro que tenemos miedo. Estás siempre
expuesta a que te atraquen o que te roben». A ella el pasado sábado,
sin ir más lejos, se le escapó una mujer con un producto que no pudo
identificar escondido en la cazadora. «No creo que fuera por necesidad,
pues me pagó el resto de cosas que llevaba en la cesta de la compra»,
aunque hay quien asegura que la crisis económica hace que hasta se robe
un kilo de arroz para comer.
Empleadas y encargados de supermercados y comercios de la capital
cántabra cuestionan que los robos y atracos se produzcan por necesidad
económica
DONATA BUSTAMANTE | SANTANDER eldiariomontanes.es
A Tania le pusieron un cuchillo en el cuello y le pidieron todo el
dinero en billetes
Una empleada del Lupa de Cisneros, lesionada al tratar de evitar un
robo
Hay miedo. Mucho miedo entre las cajeras y empleadas de varios
supermercados del centro de Santander que esperan, con el alma en vilo,
la que parece casi habitual visita de los 'cacos'. Pero no sólo en esos
escenarios hay temor. Los atracos se producen también en pequeños
negocios familiares de todo tipo.
El último asalto se produjo el sábado a primera hora de la tarde en
Schlecker, un comercio dedicado a la venta de productos de droguería
ubicado en la calle Menéndez Pelayo número 10. «Entró un individuo.
Dijo que iba a comprar un gel. Luego se dirigió a la caja y le puso a
Tania, una de las dependientas, un cuchillo en el cuello y gritó: ¡Dame
todo el dinero en billetes que haya en la caja. Dámelo que no es
tuyo!», explica Ivonne Rojas Cedeño, una cubana que lleva dos años de
responsable de ese establecimiento. Tania, temblando como una hoja,
atinó a llamar a la Policía tras desaparecer el tipo como por ensalmo.
Ahora, ella tiene unos días de vacaciones. «No por el atraco», dice
Ivonne, «sino porque le correponde».
Hace sólo tres meses que Tania fue víctima de otro atraco. En este
caso, asegura Ivonne, fue peor. «La dejaron trancada dentro del
establecimiento y se llevaron las llaves. Eran dos chicos y se llevaron
más dinero de la caja que ahora». El atraco del sábado quedó resuelto
en la madrugada misma de ese día, según informaron ayer fuentes
policiales. El ladrón era un conocido delincuente de 34 años. Este se
entregó en la Jefatura Superior de la Policía confesándose autor del
atraco cometido en la calle Menéndez y Pelayo. «Mucho nos tememos
-dicen- que cualquier día vuelvan otros». Una frase repetida en cada
uno de los establecimientos visitados ayer.
Quince días de baja
Otra de las víctimas es una empleada del supermercado que Lupa tiene en
un local que da a dos calles, la de Cisneros y la de Los Acebedos. El
21 de febrero, sábado, se encontraba en la frutería partiendo piña
cuando una cajera le advirtió que no perdiera de vista a «uno de los
habituales». Ella encaminó sus pasos hacia él. «Estaba robando unas
botellas y al verme intentó salir corriendo por la puerta de Los
Acebedos. Pero esta no se abre de dentro hacia afuera, así que me dio
tiempo a decirle: ¡Deja lo que has cogido! Él se revolvió furioso
porque lo que quería era huir rápido y para abrirse paso me pegó un
codazo. Yo puse las manos para protegerme la cara y el golpe me produjo
un esguince en el dedo pulgar. He estado 15 días de baja. El médico me
animó a presentar denuncia, cosa que así hice». La joven, que pide que
no se dé su identidad, acudió al juicio de faltas, parapetada tras unas
gafas oscuras y un gorro «para que el individuo no me identificara». De
momento consiguió una orden de alejamiento pero otra vez tendrá que ver
a su agresor la cara, porque el juicio se aplazó por una prueba
solicitada por el abogado y se ha retrasado hasta el próximo día 16 de
este mes.
La joven dependienta tiene miedo a las represalias. Resulta que «los
amigos de ese sujeto han pasado ya por el súper con amenazas». Es por
ello que ruega encarecidamente que no se la identifique ni se publique
su fotografía.
Vigilante de seguridad
«Esta es una zona conflictiva porque hay mucho drogodependiente. En el
establecimiento tenemos instaladas todas las medidas de seguridad y los
fines de semana hay un vigilante de seguridad. Además, la Policía pasa
en moto con frecuencia. No tenemos queja de ella. Pero las cosas son
como son. También roban en la Plaza de la Esperanza, a nada que se
descuiden», señala.
Ana, otra dependienta de ese mismo establecimiento de la firma Lupa,
exclama con rotundidad «pues claro que tenemos miedo. Estás siempre
expuesta a que te atraquen o que te roben». A ella el pasado sábado,
sin ir más lejos, se le escapó una mujer con un producto que no pudo
identificar escondido en la cazadora. «No creo que fuera por necesidad,
pues me pagó el resto de cosas que llevaba en la cesta de la compra»,
aunque hay quien asegura que la crisis económica hace que hasta se robe
un kilo de arroz para comer.

OVIEDO- EXPULSADO
-


Re: El miedo de las cajeras
El articulo está muy bien, pero las medidas que se toman respecto a este tipo de hurtos, son mediocres, la verdad es que la solución es difícil, pero no imposible, de hecho al todo el que se pillara, no se le debería dejar pasar nunca más a los super donde se les pilla, más colaboración con las policías para poder estar amparados en el derecho de admisión, sin que te ponga pegas la ley.
____________________________________________________________________________________________________________
Cada uno es dueño de sus actos y esclavo de lo que calla.
ES MUY PELIGROSO TENER RAZÓN DONDE NO HAY JUSTICIA.

borde- MODERADOR
- .:

.:



Re: El miedo de las cajeras
Está claro que esta clase de delincuentes frecuentan los comercios con menos servicios de seguridad. Lo que deben pensar los empresarios comerciales es en proteger más y mejor sus productos y a su personal y dejarse de tantos beneficios. A la larga, lo barato sale caro. Siempre.
Un saludo.

Hispano- RANGO: MINISTRO DE INTERIOR
- .:

.:


Página 1 de 1.
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.




















































» La seguridad de la Estación Intermodal de Palma, desbordada
» Sanidad suprime la vigilancia privada en los hospitales de Llerena y Zafra
» Interior contrata a un vigilante para proteger a unos vecinos
» Detenido por agredir al vigilante de seguridad que le sorprendió sustrayendo unas zapatillas
» Prosegur: "Lo que toca ahora no es utilizar todas las armas sino empatía"
» Recuperacion del TIP
» Esabe problemas de cobro
» Grupo Norte incrementa sus ventas en un 20 por ciento, hasta los 180 millones de euros, y supera los 11.500 empleados
» ETA anuncia el "cese definitivo de su actividad armada"
» Prosegur selecciona personal para cubrir diversas vacantes
» Muere un hombre apuñalado en su casa de Puertollano
» El primer Congreso Nacional de Seguridad Privada reúne a 400 personas en Trubia
» Apto
» La Policía investiga la presunta participación de los 73 detenidos en delitos de intrusismo profesional