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ECONOMÍA Bancos y cajas adelgazan sus redes
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ECONOMÍA Bancos y cajas adelgazan sus redes
20.01.10 - 00:50 - Á. BLANCO | VALLADOLID.
El número de sucursales clausuradas en Castilla y León el año pasado ascendió a 75
Oficinas de las entidades financieras en Castilla y León
Las tendencias financieras de la temporada 2009-2010
rompen con el estilo hasta ahora imperante y apuestan por los recortes
en la red de sucursales. La banca prefiere llamarlo
«redimensionamiento» y tiene su explicación no sólo en las fusiones de
entidades y las exigencias del Banco de España, sino que responde al
primer mandamiento de la ley empresarial en épocas de crisis: reducir
costes. En Castilla y León, los bancos, cajas de ahorros, cooperativas
y demás entidades de de crédito han cerrado 75 oficinas en los últimos
doce meses (el 2,4% del total) y ahora tienen 3.085.
La integración de Caja España y Caja Duero, cuando se
materialice, se llevará por delante unas 230 sucursales en toda España,
principalmente en las provincias de Valladolid, Palencia y Zamora y en
el medio rural, donde hay mayor duplicación de oficinas. Pero en el
sector, la marea hace meses que ha comenzado.
En general, los bancos y cajas se están deshaciendo de
las oficinas que aportan menor rentabilidad y valor al negocio y de
aquéllas que están muy concentradas en determinadas zonas. Después de
crecer de forma constante a lo largo de la última década y rondar las
46.000 en el 2008, en el último ejercicio se produjo un decrecimiento
significativo. Entre septiembre del 2008 y septiembre del 2009 (últimos
datos publicados por el Banco de España), los cierres han afectado a
1.390 oficinas en todo el país, el 3,1% del total de una red que ahora
se compone de 44.728. Diversas fuentes consultadas por la consultora
Tatum señalan que en España aún sobran en torno a 10.000 sucursales
más.
«El Banco de España ha llamado a la racionalización del
sector», explica Jesús Vara, responsable de banca de UGT en Castilla y
León. «El sector tiene un número de oficinas sin parangón en Europa y,
aunque cuenta con los menores ratios de empleados por oficina del
mundo, se ha dado cuenta de que hay sucursales con muy poca
rentabilidad que carecen de sentido».
De momento, la desaparición de puntos de atención
bancaria no debería afectar demasiado a los clientes en Castilla y
León, donde la proporción de oficinas por habitante, lo que se conoce
como 'índice de bancarización', es superior a la del conjunto del país.
Según un estudio de Caja España con datos del 2005, el dato era de 9,4
oficinas por cada 10.000 habitantes en España y de 11,6 en Castilla y
León.
Las provincias que cuentan con más oficinas son las que
más han visto reducir la red, de manera que Valladolid encabeza la
lista con 17 cierres en doce meses (ahora tiene 599), seguida de León y
Salamanca con 16 cada una (hasta 538 y 394, respectivamente). En Burgos
han cerrado 11 y quedan 537, mientras que en Palencia, donde hay 8
menos, permanecen 219. Casi simbólicos han sido los casos de Zamora (3
menos, hasta 250), Segovia (1 menos, hasta 205) y Ávila (1 menos hasta
214).
Despidos en Banesto
Las cifras que maneja UGT sitúan en 52 oficinas
bancarias y 22 de cajas de ahorros las clausuradas en el 2009 en la
comunidad. En toda España, las tornas cambian y las cajas han
abandonado 709 sucursales, por 660 los bancos. De éstas últimos, 139
eran del BBVA. «El Santander es más reacio a los cierres porque desde
el punto de vista del márquetin estratégico puede dar la impresión de
que se cierra porque el banco va mal», aclara el representante
sindical.
En general, la contracción de la red de sucursales se
está llevando a cabo de manera 'amistosa' con los trabajadores,
mediante prejubilaciones y traslados. Sin embargo, Vara mostró su
preocupación por el cambio de maneras que puede avecinarse. «El año
pasado Lloyds presentó el primer ERE de la historia bancaria española
para 150 de sus empleados y recientemente Banesto ha despedido a 100
personas, cuatro de ellas en Valladolid. Representantes de UGT se
concentraron en protesta por esta política laboral ayer, frente a la
oficina de Banesto de la calle Constitución.
En este sentido, el representante del sindicato ugetista
alerta también de lo que llama «daños colaterales». «Cada oficina que
cierra significa que hay personal de limpieza, vigilantes de seguridad
y encargados del transporte de fondos que pierden su trabajo
-recuerda-. Y frente a todo esto, nos encontramos con una prolongación
sistemática de las jornadas laborales, con cantidades ingentes de
empleados que siguen trabajando en horarios sin atención al público».
Jesús Vara calificó de «fraude» la estrategia general del sector, que
en el 2009 exigió a sus trabajadores que realizasen «un millón de horas
extraordinarias sin remunerar, ni cotizar a la Seguridad Social».
«Podrían crearse 800 puestos de trabajo sólo con las
horas extra del año pasado -se lamentó-, pero nos encontramos con la
pasividad tanto de la Inspección de Trabajo de la Junta como de la
Seguridad Social». Según Vara, el meollo de la cuestión está en los
sueldos de los directivos, «vinculados a los beneficios, que siempre
serán superiores si no se paga a los trabajadores»,
Prejubilaciones
En Castilla y León, las entidades bancarias suman
actualmente 4.740 empleados en sus nóminas, frente a los 8.000
trabajadores de las cajas de ahorro (5.900 entre Caja España y Caja
Duero), lo que da una cifra de casi 13.000 puestos de trabajo en el
sector financiero de la comunidad.
La relación de empleados por oficina ronda los cuatro en
Castilla y León, lo que con 75 cierres a finales del 2009 significa que
unas trescientas personas se vieron afectados por la medida de una u
otra forma. El responsable de UGT explicó que aparte de las personas a
quienes se les buscó una nueva ubicación, fueron significativos los
casos de contratos no renovados y de prejubilaciones.
Sin embargo, Vara quiso puntualizar que «las
prejubilaciones no las piden los trabajadores, sino que las imponen la
banca con presiones y, a veces, amenazas de traslados forzosos». Según
detalló, «las prejubilaciones las pagan los bancos, que firman un
convenio con la Seguridad Social y siguen cotizando para que el sistema
no sufra merma». Los únicos que pierden -desde el punto de vista
monetario, que no de la calidad de vida- son los empleados. «Pierden
los complementos, que a veces son el 30% del salario total, y sufren
hasta ocho años de congelación salarial, de modo que hay muchos que
cuando llegan a pensionistas no alcanzan a cobrar 1.200 euros al mes».
Fuente: http://www.nortecastilla.es/economia/
El número de sucursales clausuradas en Castilla y León el año pasado ascendió a 75
Oficinas de las entidades financieras en Castilla y León
Las tendencias financieras de la temporada 2009-2010
rompen con el estilo hasta ahora imperante y apuestan por los recortes
en la red de sucursales. La banca prefiere llamarlo
«redimensionamiento» y tiene su explicación no sólo en las fusiones de
entidades y las exigencias del Banco de España, sino que responde al
primer mandamiento de la ley empresarial en épocas de crisis: reducir
costes. En Castilla y León, los bancos, cajas de ahorros, cooperativas
y demás entidades de de crédito han cerrado 75 oficinas en los últimos
doce meses (el 2,4% del total) y ahora tienen 3.085.
La integración de Caja España y Caja Duero, cuando se
materialice, se llevará por delante unas 230 sucursales en toda España,
principalmente en las provincias de Valladolid, Palencia y Zamora y en
el medio rural, donde hay mayor duplicación de oficinas. Pero en el
sector, la marea hace meses que ha comenzado.
En general, los bancos y cajas se están deshaciendo de
las oficinas que aportan menor rentabilidad y valor al negocio y de
aquéllas que están muy concentradas en determinadas zonas. Después de
crecer de forma constante a lo largo de la última década y rondar las
46.000 en el 2008, en el último ejercicio se produjo un decrecimiento
significativo. Entre septiembre del 2008 y septiembre del 2009 (últimos
datos publicados por el Banco de España), los cierres han afectado a
1.390 oficinas en todo el país, el 3,1% del total de una red que ahora
se compone de 44.728. Diversas fuentes consultadas por la consultora
Tatum señalan que en España aún sobran en torno a 10.000 sucursales
más.
«El Banco de España ha llamado a la racionalización del
sector», explica Jesús Vara, responsable de banca de UGT en Castilla y
León. «El sector tiene un número de oficinas sin parangón en Europa y,
aunque cuenta con los menores ratios de empleados por oficina del
mundo, se ha dado cuenta de que hay sucursales con muy poca
rentabilidad que carecen de sentido».
De momento, la desaparición de puntos de atención
bancaria no debería afectar demasiado a los clientes en Castilla y
León, donde la proporción de oficinas por habitante, lo que se conoce
como 'índice de bancarización', es superior a la del conjunto del país.
Según un estudio de Caja España con datos del 2005, el dato era de 9,4
oficinas por cada 10.000 habitantes en España y de 11,6 en Castilla y
León.
Las provincias que cuentan con más oficinas son las que
más han visto reducir la red, de manera que Valladolid encabeza la
lista con 17 cierres en doce meses (ahora tiene 599), seguida de León y
Salamanca con 16 cada una (hasta 538 y 394, respectivamente). En Burgos
han cerrado 11 y quedan 537, mientras que en Palencia, donde hay 8
menos, permanecen 219. Casi simbólicos han sido los casos de Zamora (3
menos, hasta 250), Segovia (1 menos, hasta 205) y Ávila (1 menos hasta
214).
Despidos en Banesto
Las cifras que maneja UGT sitúan en 52 oficinas
bancarias y 22 de cajas de ahorros las clausuradas en el 2009 en la
comunidad. En toda España, las tornas cambian y las cajas han
abandonado 709 sucursales, por 660 los bancos. De éstas últimos, 139
eran del BBVA. «El Santander es más reacio a los cierres porque desde
el punto de vista del márquetin estratégico puede dar la impresión de
que se cierra porque el banco va mal», aclara el representante
sindical.
En general, la contracción de la red de sucursales se
está llevando a cabo de manera 'amistosa' con los trabajadores,
mediante prejubilaciones y traslados. Sin embargo, Vara mostró su
preocupación por el cambio de maneras que puede avecinarse. «El año
pasado Lloyds presentó el primer ERE de la historia bancaria española
para 150 de sus empleados y recientemente Banesto ha despedido a 100
personas, cuatro de ellas en Valladolid. Representantes de UGT se
concentraron en protesta por esta política laboral ayer, frente a la
oficina de Banesto de la calle Constitución.
En este sentido, el representante del sindicato ugetista
alerta también de lo que llama «daños colaterales». «Cada oficina que
cierra significa que hay personal de limpieza, vigilantes de seguridad
y encargados del transporte de fondos que pierden su trabajo
-recuerda-. Y frente a todo esto, nos encontramos con una prolongación
sistemática de las jornadas laborales, con cantidades ingentes de
empleados que siguen trabajando en horarios sin atención al público».
Jesús Vara calificó de «fraude» la estrategia general del sector, que
en el 2009 exigió a sus trabajadores que realizasen «un millón de horas
extraordinarias sin remunerar, ni cotizar a la Seguridad Social».
«Podrían crearse 800 puestos de trabajo sólo con las
horas extra del año pasado -se lamentó-, pero nos encontramos con la
pasividad tanto de la Inspección de Trabajo de la Junta como de la
Seguridad Social». Según Vara, el meollo de la cuestión está en los
sueldos de los directivos, «vinculados a los beneficios, que siempre
serán superiores si no se paga a los trabajadores»,
Prejubilaciones
En Castilla y León, las entidades bancarias suman
actualmente 4.740 empleados en sus nóminas, frente a los 8.000
trabajadores de las cajas de ahorro (5.900 entre Caja España y Caja
Duero), lo que da una cifra de casi 13.000 puestos de trabajo en el
sector financiero de la comunidad.
La relación de empleados por oficina ronda los cuatro en
Castilla y León, lo que con 75 cierres a finales del 2009 significa que
unas trescientas personas se vieron afectados por la medida de una u
otra forma. El responsable de UGT explicó que aparte de las personas a
quienes se les buscó una nueva ubicación, fueron significativos los
casos de contratos no renovados y de prejubilaciones.
Sin embargo, Vara quiso puntualizar que «las
prejubilaciones no las piden los trabajadores, sino que las imponen la
banca con presiones y, a veces, amenazas de traslados forzosos». Según
detalló, «las prejubilaciones las pagan los bancos, que firman un
convenio con la Seguridad Social y siguen cotizando para que el sistema
no sufra merma». Los únicos que pierden -desde el punto de vista
monetario, que no de la calidad de vida- son los empleados. «Pierden
los complementos, que a veces son el 30% del salario total, y sufren
hasta ocho años de congelación salarial, de modo que hay muchos que
cuando llegan a pensionistas no alcanzan a cobrar 1.200 euros al mes».
Fuente: http://www.nortecastilla.es/economia/

LucaS- EXPULSADO
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