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Las capacidades militares de España. Voluntad política y disuasión
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Las capacidades militares de España. Voluntad política y disuasión
Juan Narro Romero
domingo, 21 de marzo de 2010
Las Fuerzas
Armadas españolas han llevado a cabo a lo largo de las últimas décadas
un importante esfuerzo de modernización, que aunque aún presenta algunos
desequilibrios, fruto de un planeamiento más o menos independiente,
permite hoy desplegar y sostener hasta 7.000 efectivos en operaciones en
el exterior o liderar la Operación Atalanta de la UE contra los piratas
en Somalia.
El
nuevo método de planeamiento español por capacidades, la Propuesta de
Objetivos de Capacidades Militares, POCAM, supone un gran salto
cualitativo en la programación de los sistemas de armas, con una visión
'holística', que comprende además de su adquisición, su mantenimiento,
la vida útil y posible modernización, la formación del personal que lo
va a utilizar. Y permite, además, comparar y priorizar programas entre
los tres Ejércitos y mejorar la integración entre los mismos. Sus
objetivos pueden parecer irreales, dados los recortes presupuestarios,
pero al menos se sistematiza el proceso del planeamiento, se pueden
comparar capacidades interejércitos y, en cualquier caso, es un método
mucho mas serio que incrementos porcentuales para cada Ejército o
basarse en argumentos de tan difícil priorización como la necesidad de
disponer de uno o varios grupos de combate en la Armada, frente a la de
poder desplegar en dos o tres escenarios distintos de nivel Brigada. [/size]La POCAM comprende
siete áreas de capacidad y 40 capacidades militares. Estas áreas son:
Apoyo a la acción del Estado, como la ayuda de la Unidad Militar de
Emergencias, UME o las labores de vigilancia aduanera. Mando y control
integrado que incluye guerra electrónica, sistemas de protección de la
información o medios de respuesta ante los ataques cibernéticos.
Vigilancia y reconocimiento, con la obtención y elaboración de
inteligencia, adquisición de aeronaves no tripuladas, UAV, o
potenciación del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Movilidad y Proyección con los aviones A400M, C-295 o helicópteros NH90.
Sostenibilidad, incluyendo el apoyo a operaciones en el exterior, con
asistencia logística o un hospital de campaña; supervivencia y
protección con defensa aérea, mejoras del Servicio aéreo de salvamento,
SAR, o material NRBQ para la defensa contra ataques químicos,
bacteriológicos y nucleares. Y superioridad en el enfrentamiento con la
modernización de los sistemas de armas y mejoras en la capacidad de
instrucción y adiestramiento.Se podría pensar que España tiene un buen
planeamiento de la defensa y unas capacidades militares más o menos
aceptables en relación con su peso en el mundo. Pero eso no es
suficiente. Las capacidades militares se ven tremendamente afectadas por
un factor determinante, el llamado 'political will' o la voluntad
política de su empleo.Es un dato que no aparece en el 'Military Balance'
junto al número de carros, helicópteros o fragatas, pero es lo más
apreciado entre aliados ya que refleja la voluntad de emplear los medios
y de cumplir los compromisos y da una clara medida ante terceros de la
capacidad de disuasión. Afectan a esa voluntad dos factores clave: la
memoria colectiva de los pueblos que condiciona la acción política y la
actitud del Gobierno en cada momento en función de su grado de
dependencia de aquélla. La conjunción de las capacidades militares y de
la voluntad política correspondiente proporciona una gama muy variable
de disuasión. Si ésta es el objetivo fundamental de la Defensa y
Seguridad, hay que preguntarse hasta qué punto sirven las capacidades
militares si no van acompañadas de aquélla.La Marcha Verde fue un claro
ejemplo. El Sultán de Marruecos, además de contar con el apoyo
americano, contaba a la muerte de Franco con la probable falta de
voluntad política por parte de España y lanzó su órdago, a pesar del
rápido y buen despliegue de las Fuerzas españolas en el antiguo Sáhara
Occidental. Gran Bretaña y Francia, esta última sin ningún complejo a
pesar de sus derrotas en las Guerras Mundiales, han tenido siempre claro
el uso legítimo de la fuerza cuando ha sido necesario. Alemania y
España, en cambio, están condicionadas por su pasado. Alemania sigue sin
decidirse a asumir el papel militar que le corresponde de acuerdo con
su potencia económica y política, y es muy reticente ante el uso de la
fuerza. La actitud española es en cierto modo similar y depende en gran
medida del marco en el que tienen lugar las operaciones.En un marco
puramente nacional Gran Bretaña ha demostrado habitualmente esa
determinación, el 'pactismo' de Chamberlain frente a Hitler fue la
excepción. Uno de sus ejemplos más recientes fue el conflicto de las
Malvinas, donde más que unas lejanas hectáreas de tierras pobres estaba
en juego el 'political will' británico, claramente infravalorado por las
autoridades argentinas. En el extremo opuesto estaría España, ya que su
acción de Perejil para mantener un espacio muy próximo de soberanía
nacional, que tenía sus riesgos, en especial a priori, ha sido criticado
por el actual Presidente del Gobierno que hasta se permitió hacer algún
comentario despectivo al respecto.En el marco OTAN la actitud de
España es bastante ambigua probablemente aun influenciada por el famoso
'OTAN NO' . La única excepción fue la campaña aérea en Kosovo donde
España, actuó sin complejos, pero no hay que olvidar que entonces Javier
Solana era el Secretario General de la OTAN y la prensa era más
comprensiva. En general, las reglas de enfrentamiento son muy
restrictivas y hay muy poco interés político en asumir misiones de
responsabilidad.Un ejemplo inmediato, el Cuartel General de alta
disponibilidad de Bétera. Cuando se diseñó la nueva estructura de
fuerzas de la OTAN, los principales países europeos volcaron su esfuerzo
en las unidades desplegables y en los Ejércitos de Tierra se puso
particular atención a sus órganos de mando. Éstos tiene un alto valor
añadido, obligan a un gran esfuerzo para disponer de modernos sistemas
de armas y en especial de las comunicaciones y sistemas de mando y
control, con importantes repercusiones en I+D y en la industria
nacional, y a mantener una alta disponibilidad, útil para OTAN y muy
beneficioso a nivel nacional. En consecuencia los principales países
europeos organizaron cada uno Cuarteles Generales de alta disponibilidad
que pueden constituir un Cuartel General de nivel Cuerpo de Ejército,
el Cuartel General del Componente Terrestre en una operación conjunta, o
para la NRF(NATO Response Force),o un Cuartel General multinacional
para una operación básicamente terrestre.Gran Bretaña mantiene en
Rheindalen (Alemania) el ARRC pendiente de un próximo traslado a la
metrópoli; el Eurocuerpo en Estrasburgo bajo bandera OTAN entra en esta
categoría y así fue como en su momento su Comandante, el Teniente
General Juan Ortuño, asumió la responsabilidad de las operaciones en
Kosovo; Italia tiene en Milán el suyo; Turquía en Estambul, el Cuerpo de
Ejército germano-holandés en Munster (Alemania); el español en Bétera,
Valencia; y el griego en Tesalónica.El Cuartel General de Bétera,
multinacional como los otros, ha supuesto un gran esfuerzo de
organización y el desarrollo de sistemas de mando y control de última
generación, que paralelamente a los desarrollados por la Unidad Militar
de Emergencias, UME, han puesto a nuestros oficiales de transmisiones a
la cabeza de Europa. Además ha llevado a cabo numeroso ejercicios
multinacionales, y ha alcanzado un alto grado de eficacia. ¡Ah, pero las
dos veces que le correspondía asumir la responsabilidad de constituir
'on call' el Mando componente terrestre de la NRF, la Fuerza OTAN de
alta disponibilidad, no ha habido respaldo político! Eso echa por la
borda años de esfuerzo y preparación, devalúa su valor respecto a los
demás Cuarteles Generales, puede dejar de ser un destino atractivo desde
la perspectiva multinacional y provocar un cierto desánimo entre sus
componentes españoles.En las operaciones bajo bandera de la OTAN
causa mucho más respeto y, por lo tanto, disuade más el contingente
dispuesto a emplear sus medios siempre que sea necesario que aquél otro
sujeto a todo tipo de cortapisas, haciéndolo, entonces, más vulnerable.
Afganistán puede ser hoy un ejemplo.En el caso de la lucha contra
la piratería ocurre lo mismo, perfil muy bajo cuando el problema es
exclusivamente nacional, llegando a pagarse incluso rescate o como mucho
lanzando disparos de advertencia, lo que contrasta con la actitud firme
y decidida de otros, y algo más de contundencia, parece ser, cuando ya
la operación es de la UE, como está ocurriendo con la Operación
Atalanta. Si yo fuera pirata evitaría el abordaje de los buques que izan
pabellón de ciertos países de respuesta contundente y, en cambio,
buscaría los de otros de los que en el mejor de los casos podría obtener
un rescate o, como mucho, ser juzgado por un tribunal, si un juez no
los pone antes en libertad.De todo esto puede deducirse que en España
hay un fuerte complejo para utilizar la fuerza cuando el problema es
exclusivamente nacional, algo menos cuando se trata de una operación
OTAN, donde aun subyace un cierto antiamericanismo, y más decididos bajo
el amparo de la UE donde parece que las decisiones con otros europeos
son más aceptables.El gran esfuerzo en recursos económicos y de personal
que supone mantener unas Fuerzas Armadas eficaces, y la dedicación de
éstas para alcanzar niveles razonables de preparación, hay que
complementarlo con la clara voluntad política de utilizarlas si fuera
necesario. Es la mejor disuasión ante terceros, que es el objetivo
fundamental de una buena política de Seguridad y Defensa. Esperemos que
algún día la sociedad española y sus políticos lo entiendan, superando
entre otras cosas ideas tan pintorescas como las de un Ministro de
Defensa que decía que prefería que le matasen a él antes de tener que
disparar contra un adversario. Y esta voluntad política afecta no solo
al Ejecutivo, sino a todo el aparato del Estado, como se ha visto en el
caso de los piratas detenidos en "El Marqués de la Ensenada" en el
contencioso entre la fiscalía y el juez.
Fuente: http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA
domingo, 21 de marzo de 2010
Las Fuerzas
Armadas españolas han llevado a cabo a lo largo de las últimas décadas
un importante esfuerzo de modernización, que aunque aún presenta algunos
desequilibrios, fruto de un planeamiento más o menos independiente,
permite hoy desplegar y sostener hasta 7.000 efectivos en operaciones en
el exterior o liderar la Operación Atalanta de la UE contra los piratas
en Somalia.
![]() |
[size=7]El capitán de navío Juan Manuel Garat Caramé (dcha) releva al comodoro griego Antonios Papaioannou (izda) al frente de la fuerza aeronaval europea. |
nuevo método de planeamiento español por capacidades, la Propuesta de
Objetivos de Capacidades Militares, POCAM, supone un gran salto
cualitativo en la programación de los sistemas de armas, con una visión
'holística', que comprende además de su adquisición, su mantenimiento,
la vida útil y posible modernización, la formación del personal que lo
va a utilizar. Y permite, además, comparar y priorizar programas entre
los tres Ejércitos y mejorar la integración entre los mismos. Sus
objetivos pueden parecer irreales, dados los recortes presupuestarios,
pero al menos se sistematiza el proceso del planeamiento, se pueden
comparar capacidades interejércitos y, en cualquier caso, es un método
mucho mas serio que incrementos porcentuales para cada Ejército o
basarse en argumentos de tan difícil priorización como la necesidad de
disponer de uno o varios grupos de combate en la Armada, frente a la de
poder desplegar en dos o tres escenarios distintos de nivel Brigada. [/size]La POCAM comprende
siete áreas de capacidad y 40 capacidades militares. Estas áreas son:
Apoyo a la acción del Estado, como la ayuda de la Unidad Militar de
Emergencias, UME o las labores de vigilancia aduanera. Mando y control
integrado que incluye guerra electrónica, sistemas de protección de la
información o medios de respuesta ante los ataques cibernéticos.
Vigilancia y reconocimiento, con la obtención y elaboración de
inteligencia, adquisición de aeronaves no tripuladas, UAV, o
potenciación del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Movilidad y Proyección con los aviones A400M, C-295 o helicópteros NH90.
Sostenibilidad, incluyendo el apoyo a operaciones en el exterior, con
asistencia logística o un hospital de campaña; supervivencia y
protección con defensa aérea, mejoras del Servicio aéreo de salvamento,
SAR, o material NRBQ para la defensa contra ataques químicos,
bacteriológicos y nucleares. Y superioridad en el enfrentamiento con la
modernización de los sistemas de armas y mejoras en la capacidad de
instrucción y adiestramiento.Se podría pensar que España tiene un buen
planeamiento de la defensa y unas capacidades militares más o menos
aceptables en relación con su peso en el mundo. Pero eso no es
suficiente. Las capacidades militares se ven tremendamente afectadas por
un factor determinante, el llamado 'political will' o la voluntad
política de su empleo.Es un dato que no aparece en el 'Military Balance'
junto al número de carros, helicópteros o fragatas, pero es lo más
apreciado entre aliados ya que refleja la voluntad de emplear los medios
y de cumplir los compromisos y da una clara medida ante terceros de la
capacidad de disuasión. Afectan a esa voluntad dos factores clave: la
memoria colectiva de los pueblos que condiciona la acción política y la
actitud del Gobierno en cada momento en función de su grado de
dependencia de aquélla. La conjunción de las capacidades militares y de
la voluntad política correspondiente proporciona una gama muy variable
de disuasión. Si ésta es el objetivo fundamental de la Defensa y
Seguridad, hay que preguntarse hasta qué punto sirven las capacidades
militares si no van acompañadas de aquélla.La Marcha Verde fue un claro
ejemplo. El Sultán de Marruecos, además de contar con el apoyo
americano, contaba a la muerte de Franco con la probable falta de
voluntad política por parte de España y lanzó su órdago, a pesar del
rápido y buen despliegue de las Fuerzas españolas en el antiguo Sáhara
Occidental. Gran Bretaña y Francia, esta última sin ningún complejo a
pesar de sus derrotas en las Guerras Mundiales, han tenido siempre claro
el uso legítimo de la fuerza cuando ha sido necesario. Alemania y
España, en cambio, están condicionadas por su pasado. Alemania sigue sin
decidirse a asumir el papel militar que le corresponde de acuerdo con
su potencia económica y política, y es muy reticente ante el uso de la
fuerza. La actitud española es en cierto modo similar y depende en gran
medida del marco en el que tienen lugar las operaciones.En un marco
puramente nacional Gran Bretaña ha demostrado habitualmente esa
determinación, el 'pactismo' de Chamberlain frente a Hitler fue la
excepción. Uno de sus ejemplos más recientes fue el conflicto de las
Malvinas, donde más que unas lejanas hectáreas de tierras pobres estaba
en juego el 'political will' británico, claramente infravalorado por las
autoridades argentinas. En el extremo opuesto estaría España, ya que su
acción de Perejil para mantener un espacio muy próximo de soberanía
nacional, que tenía sus riesgos, en especial a priori, ha sido criticado
por el actual Presidente del Gobierno que hasta se permitió hacer algún
comentario despectivo al respecto.En el marco OTAN la actitud de
España es bastante ambigua probablemente aun influenciada por el famoso
'OTAN NO' . La única excepción fue la campaña aérea en Kosovo donde
España, actuó sin complejos, pero no hay que olvidar que entonces Javier
Solana era el Secretario General de la OTAN y la prensa era más
comprensiva. En general, las reglas de enfrentamiento son muy
restrictivas y hay muy poco interés político en asumir misiones de
responsabilidad.Un ejemplo inmediato, el Cuartel General de alta
disponibilidad de Bétera. Cuando se diseñó la nueva estructura de
fuerzas de la OTAN, los principales países europeos volcaron su esfuerzo
en las unidades desplegables y en los Ejércitos de Tierra se puso
particular atención a sus órganos de mando. Éstos tiene un alto valor
añadido, obligan a un gran esfuerzo para disponer de modernos sistemas
de armas y en especial de las comunicaciones y sistemas de mando y
control, con importantes repercusiones en I+D y en la industria
nacional, y a mantener una alta disponibilidad, útil para OTAN y muy
beneficioso a nivel nacional. En consecuencia los principales países
europeos organizaron cada uno Cuarteles Generales de alta disponibilidad
que pueden constituir un Cuartel General de nivel Cuerpo de Ejército,
el Cuartel General del Componente Terrestre en una operación conjunta, o
para la NRF(NATO Response Force),o un Cuartel General multinacional
para una operación básicamente terrestre.Gran Bretaña mantiene en
Rheindalen (Alemania) el ARRC pendiente de un próximo traslado a la
metrópoli; el Eurocuerpo en Estrasburgo bajo bandera OTAN entra en esta
categoría y así fue como en su momento su Comandante, el Teniente
General Juan Ortuño, asumió la responsabilidad de las operaciones en
Kosovo; Italia tiene en Milán el suyo; Turquía en Estambul, el Cuerpo de
Ejército germano-holandés en Munster (Alemania); el español en Bétera,
Valencia; y el griego en Tesalónica.El Cuartel General de Bétera,
multinacional como los otros, ha supuesto un gran esfuerzo de
organización y el desarrollo de sistemas de mando y control de última
generación, que paralelamente a los desarrollados por la Unidad Militar
de Emergencias, UME, han puesto a nuestros oficiales de transmisiones a
la cabeza de Europa. Además ha llevado a cabo numeroso ejercicios
multinacionales, y ha alcanzado un alto grado de eficacia. ¡Ah, pero las
dos veces que le correspondía asumir la responsabilidad de constituir
'on call' el Mando componente terrestre de la NRF, la Fuerza OTAN de
alta disponibilidad, no ha habido respaldo político! Eso echa por la
borda años de esfuerzo y preparación, devalúa su valor respecto a los
demás Cuarteles Generales, puede dejar de ser un destino atractivo desde
la perspectiva multinacional y provocar un cierto desánimo entre sus
componentes españoles.En las operaciones bajo bandera de la OTAN
causa mucho más respeto y, por lo tanto, disuade más el contingente
dispuesto a emplear sus medios siempre que sea necesario que aquél otro
sujeto a todo tipo de cortapisas, haciéndolo, entonces, más vulnerable.
Afganistán puede ser hoy un ejemplo.En el caso de la lucha contra
la piratería ocurre lo mismo, perfil muy bajo cuando el problema es
exclusivamente nacional, llegando a pagarse incluso rescate o como mucho
lanzando disparos de advertencia, lo que contrasta con la actitud firme
y decidida de otros, y algo más de contundencia, parece ser, cuando ya
la operación es de la UE, como está ocurriendo con la Operación
Atalanta. Si yo fuera pirata evitaría el abordaje de los buques que izan
pabellón de ciertos países de respuesta contundente y, en cambio,
buscaría los de otros de los que en el mejor de los casos podría obtener
un rescate o, como mucho, ser juzgado por un tribunal, si un juez no
los pone antes en libertad.De todo esto puede deducirse que en España
hay un fuerte complejo para utilizar la fuerza cuando el problema es
exclusivamente nacional, algo menos cuando se trata de una operación
OTAN, donde aun subyace un cierto antiamericanismo, y más decididos bajo
el amparo de la UE donde parece que las decisiones con otros europeos
son más aceptables.El gran esfuerzo en recursos económicos y de personal
que supone mantener unas Fuerzas Armadas eficaces, y la dedicación de
éstas para alcanzar niveles razonables de preparación, hay que
complementarlo con la clara voluntad política de utilizarlas si fuera
necesario. Es la mejor disuasión ante terceros, que es el objetivo
fundamental de una buena política de Seguridad y Defensa. Esperemos que
algún día la sociedad española y sus políticos lo entiendan, superando
entre otras cosas ideas tan pintorescas como las de un Ministro de
Defensa que decía que prefería que le matasen a él antes de tener que
disparar contra un adversario. Y esta voluntad política afecta no solo
al Ejecutivo, sino a todo el aparato del Estado, como se ha visto en el
caso de los piratas detenidos en "El Marqués de la Ensenada" en el
contencioso entre la fiscalía y el juez.
Fuente: http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA

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